Estudiantes conocen su patrimonio arquitectónico

Por Dr. Jerry Torres Santiago
Arquitecto y catedrático de Humanidades


Un grupo de 19 estudiantes del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) tuvo la excepcional oportunidad de tocar 485 años de historia.

El pasado 15 de febrero, los estudiantes del curso ARTE 4206: Arquitectura en Puerto Rico visitaron la antigua iglesia de San José en el Viejo San Juan, donde fueron recibidos por el arquitecto preservacionista Jorge Rigau y el contratista ingeniero José I. Sánchez, presidente de la compañía Allied Contractors and Engineers. La avanzada edad de la iglesia San José, cuya construcción comenzó en 1532, y la falta de cuidados apropiados a lo largo de los siglos, provocaron que el edificio fuera clausurado hace quince años para implementar un programa urgente de restauración. Después de realizar un minucioso estudio del edificio, a cargo de la arquitecta Beatriz del Cueto, se procedió a instalar un andamio de metal como medida cautelar en caso de que las bóvedas góticas del crucero y la capilla mayor se debilitaran y ocurriera un evento catastrófico.

La intervención del arquitecto Jorge Rigau comenzó en 2013 y se extenderá hasta el 2019, cuando se espera que la iglesia esté restaurada completamente. Después de una década de monitoreo, durante la cual el edificio soportó eventos sísmicos sin daños sensibles, el andamio se retirará a fines de 2017. Pocas personas han tenido la oportunidad de subir al andamio y ver de cerca los magníficos detalles de las bóvedas de crucería de la iglesia. Los estudiantes del Colegio pudieron apreciar y, en efecto, tocar las piedras de dichas extraordinarias bóvedas.

Para asegurar que las bóvedas no colapsarán, se hicieron estudios estructurales usando tecnología de punta, que ha permitido la recreación tridimensional de todas y cada una de las piedras de las bóvedas. De esta manera, el ingeniero a cargo puede analizar adecuadamente el comportamiento de la estructura. El arquitecto Rigau comparte con el ingeniero estructural la filosofía europea de restauración, que preconiza la capacidad de acomodo plástico de las estructuras de piedra antiguas. Es decir, se toma como una realidad que los edificios de piedra se deforman con el paso del tiempo sin que esto signifique que están irremediablemente impelidos al derrumbe. Se considera al edificio como una persona viva que tiene que ajustar su cuerpo y su caminar para amoldarse a algún defecto en sus piernas, logrando un balance dinámico distribuyendo su peso naturalmente. Siguiendo este punto de vista y teniendo en cuenta que las bóvedas de la iglesia no han sufrido deslizamientos durante los más recientes eventos sísmicos, se está considerando retirar el andamio después de hacer las reparaciones necesarias en las bóvedas.

Todos estos datos fueron presentados por el arquitecto Rigau a los estudiantes que se mantuvieron muy atentos a las explicaciones ofrecidas. Igualmente fascinante fue la presentación de algunos descubrimientos hechos durante el trabajo de restauración, particularmente lo relativo a las pinturas murales que adornaban el edificio y que fueron cubiertas durante siglos por capas de pintura.

Los estudiantes no solamente tuvieron la oportunidad de ver los detalles antes mencionados, sino que también fueron testigos de la preparación de la cal para los enlucidos de las paredes de piedra, mampostería y ladrillo. Tanto el arquitecto como el contratista tienen particular celo en lograr una producción lo más fiel posible a la cal original y usan métodos cercanos a los originales, tanto en los materiales como en el tiempo que se requiere para curar la cal. Como un ser vivo, los edificios antiguos necesitan “respirar” a través de los enlucidos de cal, y es por ello que los empañetados de cemento son un error garrafal en estos casos, provocando la acumulación de humedad que es el enemigo mortal de los edificios.

La visita terminó en el exterior del edificio donde el arquitecto nos mostró la restaurada portada lateral de la iglesia, cuyos relucientes detalles decorativos habían permanecido ocultos debajo de capas gruesas de empañetado de cemento. Con dicha nota final, quedamos convencidos de que la restauración de dicho monumento nacional está en las mejores manos.

La excursión al viejo San Juan incluyó una visita breve al magnífico Fuerte San Cristóbal, una de las más grandes, majestuosas e impresionantes fortificaciones construidas en las Américas. Como final del viaje, los estudiantes visitaron el hermoso Centro de Convenciones de Puerto Rico, ejemplo elocuente de la arquitectura contemporánea de nuestro país.

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Todas las imágenes fueron suministradas.

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